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jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Hay errores en la Biblia?

¿Hay errores en la Biblia?

PREGUNTA:      
    Hemos escuchado que la Biblia tiene errores. Alguien nos escribió preguntando lo siguiente: “Me gustaría escuchar de ustedes cuál es su opinión en relacion a si es verdad que la Biblia tiene errores y agregados?

RESPUESTA:     
    Definitivamente, usted puede estar confiado de que la Sagrada Escritura no contiene errores, y esto es así debido a que Dios no obra en conexión con Satanás; o sea, con la mentira. (Leer a  1 Juan 2:21.)

     Ahora bien, el hecho de que existan varias versiones de la Biblia, esto no significa de que una Biblia tenga los errores y las otras no. La Santa Biblia es una sola, pero existen las versiones aprobadas por la Iglesia Católica, y las que usan los cristianos Protestantes. La diferencia surgió cuando en el Concilio de Trento (1546) las autoridades católicas decretaron incluir siete libros en el Antiguo Testamento (Tobías, Judit, La Sabiduría, El Eclesiástico, Baruc y 1 y 2 Macabeos, además de algunos capítulos añadidos al libro de Ester y al de Daniel).  Desde luego, se trata de libros históricos de autores hebreos, pero no reconocidos por éstos como del cánon sagrado. [Nota: La palabra “cánon”  viene del griego, y quiere decir “caña o regla de medir”; es decir, el cánon era la lista de los libros reconocidos y aceptados como inspirados por los judíos.]
     El apóstol Pablo afirmó que “a ellos [los judíos] les fue confiada la Palabra de Dios” (Romanos 3: 2).

     Si bien es cierto que Cristo reprendió las apostasías de los judíos, nunca los amonestó por haber anulado, o agregado alguno de los libros sagrados. De la lista de 39 libros del Antiguo Testamento reconocidos como sagrados en los días de Cristo, fue reconocida por destacados cristianos como Melitón de Sardis (año 177); Orígenes (230); Cirilo (348); Jerónimo (395), y otros. Y es muy importante notar cómo la misma Iglesia Católica ha reconocido una diferencia entre los libros agregados y los 39 libros canónicos o aprobados al llamar a aquéllos “deuterocanónicos”, que quiere decir “de segunda inspiración”.  Sin embargo, los cristianos no católicos los llamamos “apócrifos”, o sea, de autores inciertos y dudosos; libros espúreos [oscuros], y no confiables.
     Ahora bien, debemos saber que Satanás siempre ha deseado destruir la Palabra de Dios, y es por eso que en siglos pasados la Biblia se le prohibió al pueblo, cuando otros planes le fallaron.
    
     Pero es de sumo interés señalar aquí que, por lo menos, sabemos que ciertas palabras han sido agregadas por el hombre al texto sagrado, con la intención de armonizar sus tradiciones con la enseñanza bíblica. Tal es el caso de la palabra “sacrificio” en Daniel 8:12, según Dios le reveló a Elena G. de White (véa Primeros Escritos, pág. 74). Y, en el Nuevo Testamento, hay ciertos agregados que se hicieron con la misma intención.    
     Ejemplo de esto son las expresiones que aparecen después de la palabra testimonio en 1 Juan 5:7, las cuales no se hallan en los originales griegos, excepto en los latinos que conserva la Iglesia Católica. Tienen importancia las palabras de Elena de White cuando nos dice que la Biblia fue modificada por algunos sabios cuando habían pocos ejemplares en el mundo. (Por favor, léa Primeros Escritos, págs. 220, 221; y, La Historia de la Redención, pág. 410; en inglés, en las págs.  390, 391.) Sin embargo, “la Palabra de Dios, en conjunto, es una cadena perfecta, y que una porción se ensambla con la otra y la explica. Los verdaderos buscadores de la verdad no necesitan errar; porque la Palabra de Dios no es sólo clara y sencilla al presentar el camino de la vida, sino que se da el Espíritu Santo como guía para comprender el camino de la vida que ella revela”. (Historia de La  Redención, pág. 410).

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