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jueves, 23 de septiembre de 2010

¿QUIÉN RESUCITÓ A CRISTO?

     Recientemente se han levantado dudas con respecto a si Cristo se resucitó a sí mismo o si fue el Padre quien lo resucitó. Es interesante, pero encontramos que aquellos temas que son lo bastante claro en la Sagrada Escritura, son los que el enemigo ha oscurecido a través de la historia. Ejemplo de ello son los siguientes temas:
1.      La Biblia dice que debemos acordarnos del Sábado para santificarlo (Éxodo 20:8-11), pero el enemigo se encargó de introducir en las naciones el Domingo como su día de descanso.
2.      La Biblia dice que la persona que pecare, morirá (Ezequiel 18:20), pero los teólogos dicen que los muertos no están muertos, sino que siguen viviendo.
3.      La Biblia dice que Dios es uno (1 Corintios 8:6), pero el diablo se las arregló, desde hace muchos siglos, para que las gentes crean que Dios es más de uno (Génesis 3:4, 5).
     Preguntamos: ¿Habrá hecho el enemigo de Dios y de los verdaderos cristianos algo parecido con respecto al tema de la resurrección del Hijo de Dios? ¿Quién resucitó a Cristo, según dicen las religiones populares? Y, ¿quién dice la Biblia que resucitó a Cristo? 

     Veamos lo que revela la Biblia. Léalo por Ud. mismo:
1.      Hechos 2:24, 32; 3:15, 26 – Dios lo levantó, lo resucitó.
2.      Hechos 4:10; 13:30, 33-37 – Dios resucitó a Yahshua de los muertos.
3.      Romanos 6:4 – Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre.
4.      Romanos 8:11 – “Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Yahshúa de entre los muertos mora en vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida a vuestros cuerpos mortales mediante su Espíritu que mora en vosotros."
5.      1 Corintios 6:14 – Dios resucitó a Yahshúa con su poder.
6.      2 Corintios 4:14 – El que resucitó al Señor  Yahshúa, a nosotros también nos resucitará con Yahshua.
7.      1 Corintios 6: 14 – "Pues como Dios levantó a Cristo, también a nosotros nos levantará por medio de su poder."
8.      1 Corintios 15:15 – Dios resucito a Cristo.
9.      Galatas 1:1 – Dios el Padre resucitó a Yahshúa de los muertos.
10.  Efesios 1:18-20; 2:4-6El poder de la fuerza de Dios operó en Cristo resucitándole de los muertos.
11.  Efesios 1:19-20 – "Y cual la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del dominio de su fuerza, Dios la ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y le hizo sentar a su diestra en los lugares celestiales."
12.  1 Tesalonicenses 1:9-10; 4:14 – Dios resucitó a Yahshúa de los muertos.
13.  Hebreos 13:20 – Dios resucitó de los muertos al Señor Yahshúa el Cristo, el gran pastor de las ovejas.
14.  1 Pedro 1:21 – Dios resucitó a Yahshúa de los muertos y le ha dado gloria.
     Claro, para muchos las expresiones de Cristo aparecidas en Juan 10:17, 18, al parecer se convierten en un problema. ¿Qué significan esas palabras? Leamos: “Por eso me ama  el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mi mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

     En primer lugar, notemos que estas palabras provocaron discordia entre los judíos. (Ver Juan 10:19.) Pero, preguntamos: ¿Acaso no es lo mismo que hoy ocurre? En segundo lugar, observemos que las palabras de Cristo en toda esta narrativa, están dentro de un contexto alegórico, según nos informa el evangelista Juan en el verso 10:6. Si no fuera así, tendríamos el mismo problema que encaran los católicos al pensar que el vino y el pan se convierten realmente en la sangre y la carne de Cristo cuando el Sacerdote católico realiza la misa [la eucaristía]; ver Juan 6:51-57. Cristo dice en Juan 10:7 que él es la puerta. ¿Es Cristo una puerta literalmente? Es obvio, esto es una figura o comparación. De modo que, tomando este antecedente, tengamos presente que gran parte de las palabras de Cristo en este capítulo 10, son alegóricas o comparativas. Además, que ellas deben armonizar con las declaraciones de sus seguidores de la Iglesia del siglo primero. Y encontramos que los discípulos de Cristo, al referirse a su resurrección,  siempre nos dicen que Dios resucitó a Cristo de los muertos. Eso indica que ellos no entendieron las palabras de su Maestro como lo entienden hoy muchos intérpretes. Si lo entendemos diferente a las declaraciones del Nuevo Testamento en la persona de los discípulos de Cristo, eso sería aceptar que la Iglesia del primer siglo fue una congregación rebelde que sostuvo y predicó conceptos contrarios a lo creído por su fundador.

     Veamos las palabras de Cristo en Juan 10:18 en otras versiones distintas a la Reina Valera de 1960.

1.      “Nadie me la quita, sino que yo la doy de mí mismo. Tengo poder para darla, y poder para volverla a tomar. Este mandato recibí de mi Padre.” – Nueva Reina Valera, Sociedad Bíblica Emanuel, 2000.
2.      “Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordeno mi Padre.” – Biblia Dios Habla Hoy, Sociedades Bíblicas Unidas, 1979.
3.      “Nadie puede matarme sin mi consentímiento. Yo doy la vida voluntariamente. Tengo el derecho y el poder de darla cuando quiera, pero también el poder de recuperarla. El Padre me ha dado ese derecho.” – Biblia Al Día, Editorial Unilit, 1979.
4.      “Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibi de mi Padre.” – La Biblia de Las Américas, The Lockman Foundation [Sociedad no comercial], 1995.
5.      “Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.” – Biblia de Jerusalén Latinoamericana; Editorial Desclée De Brouwer, 2001.  

     Le invitamos a consultar  otras versiones de la Biblia para que Ud. tenga un contexto más abarcante.
     Cristo sabía que todo lo que tiene su Padre es suyo también (ver Juan 16:15; 17:10). Por eso, él podía decir con propiedad que tenía poder para resucitar. En sí mismo, Cristo tiene la vida que recibe del Padre (Juan 5:26), y el Espíritu es el que da vida, según el propio Cristo (Juan 6:63). Por tanto, “en él estaba la vida” (Juan 1:4). Ahora bien, ¿de quién es ese “poder” o “espíritu”?  Veamos de inmediato:

1.      1 Corintios 6:14 – Dios resucitó a Yahshúa con su poder.
2.      Efesios 1:18-20; 2:4-6El poder de la fuerza de Dios operó en Cristo resucitándole de los muertos.
3.      Lucas 24:49; Hechos 1:8 – Estas citas relacionan al Espíritu Santo con “poder de lo alto”. Por el Espíritu hay vida (Juan. 6:63).
     Cuando Cristo muere, el Espíritu Santo, que es del Padre, como Fuente primaria, no murió. Ese Espíritu Santo es la naturaleza Santa de Dios; por tanto, no puede morir, porque el Padre no muere, según 1 Timoteo 6:16, 17. El Espíritu Santo es el que nos convence o lleva a la conversión (Juan 16:8-11 y 6:65).
     La dificultad en este texto (Juan 10:18) está en las traducciones. Las palabras poder y tomar hacen la diferencia. El vocablo “poder” viene  del original griego exousia que significa autoridad, derecho, poder, habilidad. Mientras que la palabra “tomar” es el vocablo griego lambano y quiere decir recibir, tomar. Por tanto, el valor de Juan 10:18 depende de cuál palabra los traductores prefirieron usar, quienes igualmente podrían haber traducido el texto de la siguiente manera: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a recibir. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo derecho para ponerla, y tengo derecho a volverla a recibir. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

     Una versión enseña que Cristo se resucitó a sí mismo, poniendo a sus discípulos a contradecirlo, mientras que otra versión indica que Dios le levantó de los muertos. Siendo que el apoyo de este texto hacia una determinada posición depende de cuál palabra escogieron los traductores, este carece de valor para fundamentar una doctrina. Sin embargo, como el texto estaría favoreciendo una u otra posición, la única manera válida de saber cuál es la verdad eterna, es observando todos los demás textos del Nuevo Testamento relacionados sobre la resurrección de Cristo. Un texto no puede ni debe jamás imponerse sobre más de 30 pasajes que indican que Dios resucitó a su Hijo.

     Solamente existe otro pasaje en donde se infiere que Cristo se resucitó a sí mismo, y es Juan 2:19. Leamos el pasaje: “Respondió Yahshúa, y dijo: ‘Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.’”
     Ahora bien, en relación a Juan 2:19, es posible que Cristo se haya atribuido esta acción por haber tenido parte en determinar si iba a ser resucitado. Y esto, en que fue su vida inmaculada la que hizo posible que él pudiera ser resucitado al tercer día, es válido, por supuesto. Esta forma de atribuirse la acción de un evento por haber tenido parte en que dicho evento haya sido posible, no es ajeno a las Escrituras. A los redimidos se les atribuye la victoria sobre Satanás y el pecado (1 Juan 2:13, 14; Apocalipsis 2:26; 3:21), a pesar de que es Dios a través de Cristo que obra la victoria en sus vidas. (Filipenses 2:13; Hebreos 13:20, 21; 1Juan 4:4).
   En Hechos 4:10 y 5:10, Pedro dice que los judíos crucificaron a Cristo; esto no quiere decir que ellos físicamente lo colocaron, crucificaron y mataron, pues esto lo hicieron los romanos, sino que sus acciones contribuyeron a que Yahshua fuera crucificado (Hechos 3:13, 14). De igual forma, la vida intachable de Cristo hizo posible que el poder del Padre obrara en él resucitándole.

   Ante los hechos contrastados, preguntamos: Si aceptamos la posición de los trinitarios, y ahora de los binitarios o dualistas, de que Cristo era dos personas, una divina y una humana, y de que la humana fue la que murió, entonces, ¿quién era el humano? ¿Cuál fue el sacrificio hecho por el Padre? 
   Si Cristo no murió, sino que estuvo vivo como “Dios el Hijo” esperando 3 días para resucitar la parte humana, ¿qué o quién murió por la raza humana?
   Si “Dios el Hijo” (no el Hijo de Dios) estaba vivo mientras el hombre estaba muerto, es claro entonces de que ni siquiera a un ángel Dios estaría dando por la raza humana, sino solo a un hombre que era huésped a “Dios el Hijo”. Por tanto, la posición de que Cristo se resucitó a sí mismo echa por tierra el sacrificio que Dios hizo por la raza humana, y pone en duda la muerte de su Hijo. Sin embargo, el testimonio de la mayoría de las Escrituras afirma que Dios sí resucitó a Cristo, pues este estaba muerto, no solo en parte como establecen otras posiciones, sino que “derramó su vida hasta la muerte” (Isaías 53:12).
     Cristo se proclama “vivo, y estuve muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos” (Apocalipsis 1:18). Y Aquel que vive es aquel que estuvo muerto.
     “Aquel que murió por los pecados del mundo tenía que permanecer en la tumba por el tiempo determinado. Estuvo en esa prisión de piedra como preso de la justicia divina. Era responsable ante el Juez del universo. Llevaba los pecados del mundo, y sólo su Padre podía libertarlo.” – E. G. White, ms 94 de 1897; Comentario Bíblico Adventis-ta, Vol. 7-A, p. 232, col. der., último párr.

 En resumen, ¿quién resucitó a Cristo?
     El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por encima de todos los principados y potestades, por encima de todo nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino también en el mundo venidero.”  -Elena G. de White, El Deseado de Todas Las Gentes, p. 731, cap. 81.

Preguntas  y Respuestas Bíblicas para Esclarecer:
1.        ¿Quién es la Fuente de vida para la raza humana? Juan 1:2-4.
2.        ¿De dónde salió o nació Cristo, según nos relata la Sagrada Escritura? Proverbios 8:22-30; 1 Corintios 1:24, 30; 11:3, 8, 12; Juan 8:42; 16:28.
3.        Por tanto, ¿cuál es la Fuente de vida del Hijo de Dios? Juan 6:57, 63; 4:23; Efesios 4:30.
4.        Cristo “tomó” la vida otra vez al resucitar. Pero, ¿de dónde dice la Biblia que la tomó? Hechos 2:24, 32; 1 Corintios 6:14; 1 Pedro 1:21.

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